El Periplo de los Desafíos

Reto Anauco’s Big Burger Challenge

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LA TORRE HAMBURGUESERA

Anauco's Big Burger Challenge

Déjate de rollos, ¿es chungo el reto?

 He de admitir que siempre he sido un chaval de buen comer. No obstante, desde que empecé hace unos 6 años a cuidar mi alimentación y a practicar actividad física de manera más rutinaria, mi hambre y mis requerimientos nutricionales han aumentado y, con ello, mi capacidad de comer. En los últimos dos años, tras mi decisión de entrenar para realizar carreras de obstáculos, mi buche ha aumentado más que Charmeleon al evolucionar a Charizard. Me he llegado a sentir, en cierta manera, mal. Hay gente que cree que come mucho hasta que ve a alguien que realmente engulle como un gorrino, lo cual genera cierto asombro o rechazo. Yo he sido ese gorrino en mi círculo social y, en su momento, me ha generado cierta incomodidad en más de una ocasión. Sin embargo, hace escasos 10 meses he descubierto, gracias a Youtube, que hay personas mucho más bestias que yo. Personas que hacen retos de comida, es decir, ingestas de cantidades absurdas de comida en el tiempo que tardarían semidioses como Hércules o Chuck Norris. Personas que incluso son admiradas.

Anauco’s Big Burger Challenge. Imagen sacada de la web www.anaucogourmet.es

 Pensé: “Pues no como tanto como creía”. Esto me creó dos sensaciones. Por un lado, la tranquilidad de pensar que no tengo por qué sentirme mal por lo que soy capaz de comer en mi Cheat meal. Por otro lado, la curiosidad sobre la posibilidad de realizar (y superar) alguna de estas proezas gastronómicas.

 Gracias a la página web de Restaurantes con Reto descubrí el reto Anauco’s Big Burger Challenge. ¿1kg de carne, 200gr de queso cheddar, 200gr de bacon, 4 huevos fritos y ¼ de kilo de patatas fritas? ¿30 minutos? “Vamos a echarle huevos” (¿¿más??) – me dije a mí mismo.

 Antes de enfrentarme a semejante bestia, vi oportuno informarme bien acerca del reto y de cómo afrontar este tipo de desafíos, ya que perder la batalla con esta super hamburguesa suponía el nada desdeñable tajo de 35 euros. Gracias a canales de Youtube como el de Joe Burgerchallenge aprendí diversos consejos para plantar cara a los retos de comida. Pero esto no me parecía suficiente, así que decidí construir mi propia hamburguesa monstruosa, basada en la del reto, y cronometrar el tiempo que tardaba en engullirla o en ir al baño a vomitar. Rollo como cuando un deportista de élite entrena para sus competiciones. No me quedó tan apetecible, pero conseguí acabármela en unos 15 minutos. Descubrí una sensación poco agradable: rechazo por la comida.

Aquí, comiendo una hamburguesita

 No me llené, pero en los últimos bocados me sentía en la obligación de masticar lentamente si no quería terminar devolviendo una versión deconstruida de la hamburguesa sobre el plato. Durante unos días se me quitaron las ganas de hacer retos, pero rápido volví a sentir esa adrenalina por hacer este desafío.

 Poco después, una semana cualquiera, al salir del trabajo y reunirme con mi pareja, le hablé por enésima vez del reto.

– ¿Y si lo hago este finde? – Dije.

– Sí, por favor, así me dejas de dar el coñazo – me replicó ella. Realmente no dijo esto, pero apuesto a que es lo que pensó.

 Yo tenía en mente en todo momento la dolorosa “multa” de 35 euritos que tendría que pagar en el caso de que no fuese capaz de conquistar la hamburguesa. Por lo tanto, y basándome en diferentes consejos, la noche previa al reto me preparé una cena bien contundente (pero ligera) para ensanchar el estómago y así dejarlo listo para soportar la ira de 2kg de comida.

Alimentos de baja densidad calórica, idóneos para los días previos a un reto de comida

 Llegó el día. El restaurante estaba avisado de mi temeridad y yo estaba listo tras una mañana de entrenamiento, ayuno y mucha agua. No sé si a otros les pasará a la hora de hacer su primer reto de comida, pero estaba bastante nervioso, hasta el punto de tener la tripa revuelta. Probablemente no lo hubiese estado tanto si la consecuencia de no terminar la hamburguesa hubiese sido una palmadita en la espalda y un caramelo como premio de consolación y no una factura de 35 euros.

 Cuando llegamos al lugar, nos situaron a mi pareja y a mí, y rápido comenzaron a crear el “coloso”. De entrante me pedí unos buenos nervios, los cuales me duraron un buen rato. Pude tranquilizarme un poco gracias a los ánimos de mi acompañante, pero ¡joder!, más de 2 kilos de comida en menos de media hora, ¿en qué puta locura me había metido?

 De repente comenzó a sonar en todo el local la famosa canción Eye of the Tiger. No sé cómo se sentiría Rocky Balboa en los minutos previos a un combate, pero yo desbordaba adrenalina a rabiar. Como una estela, seguidamente apareció el camarero con mi contrincante, al cual le habían puesto una bengala a modo de cuenta atrás para el inicio del reto. Mi cara de “Fucker” inicial rápido fue sustituida por un rostro incrédulo al darme cuenta de que el camarero ya me había explicado las normas del reto y que la bengala se había apagado. Había llegado la hora de la pelea.

Que Son Goku me acompañe

¿Tienes un evento en el que vayas a comer mucho?

Las comidas copiosas provocan normalmente digestiones pesadas
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 Disponía de varias maneras para enfrentarme a mi destino. Tenía clara una cosa, las patatas no podía dejarlas para el final. Se enfrían, se endurecen y, estando semilleno, son muy difíciles de tragar. Empecé probándolas, y ya de primera mano me parecieron complicadas de deglutir. Soy muy patatero, y la verdad que he probado piezas mucho mejores.

 La estrategia la tenía clara desde hacía unos días: comer la hamburguesa por pisos a la par que atacaba las patatas. De beber, una Coca Cola Zero. Las bebidas con gas pueden provocar eructos para expulsar del estómago dicho gas y el aire ingerido al comer, lo que permite dejar hueco. Con el ojo echado en todo momento en el cronómetro de mi móvil, comencé rápido a devorar el primer piso de este Empire State Burger. ¡Wow! Me pareció deliciosa. Una carne muy rica, bien cocinada. El bacon, el queso cheddar, el huevo frito y la salsa especial Anauco hacían de cada bocado una gozada. Rápido terminé y fui a por el segundo piso, no sin antes zampar algunas patachuelas. Todo iba sobre ruedas. El ritmo era bueno y, a pesar de ello (siempre he sido de comer rápido), disfrutaba cada mordida.

Disfruta ahora que puedes, compi

 Al llegar al tercer piso, mi velocidad se vio afectada por la cantidad de grasas que me estaba metiendo en el cuerpo. Recordé esa sensación de rechazo que tuve con la hamburguesa casera que me hice. Iba un poco asustado por si me pasaba esto en el reto, aunque confiaba en que la calidad de la comida disminuiría dicha sensación.

 Al terminar esta tercera carnaza, mi organismo activó el nivel DEFCON 2. Hasta aquí la hamburguesa la había disfrutado bastante pero, en este punto, con la carne más fría y con cierta saturación con el resto de ingredientes, empezaba el verdadero reto. El principio del desafío fue bueno, por lo que aún tenía casi la mitad del tiempo para acabarlo. La motivación también estaba de mi parte, más aún cuando poco antes el camarero vino a ver qué tal iba y me comentó que marchaba por buen camino.

 No buscaba superar ningún récord. Tan solo demostrarme que, efectivamente, soy el gorrino de mi círculo social. Así que aminoré y bajé a segunda marcha. Además, ese rechazo por la comida volvió a incurrir en mi psique, aunque de manera mucho más leve que en el entrenamiento previo. Aun así, procedí a masticar más despacio. Forzar en este punto puede suponer una indigestión importante y un “bonito” recuerdo en el escusado.

 Había un ingrediente que aún no había hecho acto de presencia: el pepinillo. Cuán “grata” fue mi sorpresa al levantar el último trozo de carne y descubrir que sobre el pan base se encontraba una imponente cama de estos pequeños amigos verdes. Me gustan los pepinillos, pero no soy un apasionado, y menos aún tras haberme zampado medio ternero. Sinceramente, para mí fue lo más duro de la prueba.

 Con un ojo puesto en el cronómetro y otro en mi plato, me dispuse a finiquitar la tarea. Alternando los pepinillos con patatas, tomate o pan, poco a poco me fui deshaciendo de los últimos restos del plato. Bajo la atenta mirada de más de un comensal, expectante por ver el resultado de la contienda, finalmente logré el KO de la hamburguesa en 25’ 25’’.

Ahora solo necesitas 10 horas de ejercicio intenso para quemarla campeón

 Mis sensaciones al terminar no fueron para nada malas. Sentí un gran alivio y una tremenda emoción. No me sentía lleno del todo, aunque sí mantuve durante un rato ese rechazo hacia la carne. Oye, y cómo mola descubrir que en la cuenta tu hamburguesa marca un precio de 35 euros con un descuento de… 35 euros. Y ¿el premio? Una camiseta rememorando la hazaña y una foto para estar en el muro de la fama del restaurante junto a otros locos insensatos.

25’ 25’’ ¡Vamos!

 Fue mi primera victoria, con la que me llevé una buena experiencia, además de pasarlo genial. La emoción y la adrenalina que se sienten son de aúpa. Tuve muchos nervios, pero mi pareja fue un elemento clave a la hora de controlarlos. Se lo recomendaría vivir, al menos una vez, a todas aquellas personas de buen apetito y que no sufran patologías digestivas u otras que puedan verse afectadas. Eso sí, ¡esto no hay que hacerlo a lo loco! Al igual que no correrías una maratón sin preparación previa, no hagas un reto de estos sin, al menos, informarte antes. Y si además cuentas con la compañía de alguien que pueda animarte en el proceso, o que comparta la experiencia contigo, mucho mejor.

 En su momento pensé que si lograba superar este desafío, se me quitaría la tontería de hacer retos de comida. Pero vaya… ahora tengo más ganas que nunca de hacer otro reto

Información sobre el reto

RESTAURANTE   <>   Anauco Hamburguesería

DIRECCIÓN   <>   C/Reina 25 (Madrid), C/Real 46 (Paracuellos del Jarama, Madrid), C/Josefina Aldecoa 13 (Valdebebas, Madrid), C/Valencia 428 (Barcelona)

REDES SOCIALES   <>   WebFacebookTwitter, Instagram

DIFICULTAD   <>     dificultad retos de comida

COMIDA   <>   1kg de carne + 200gr queso cheddar + 200gr bacon + 4 huevos fritos + cebolla caramelizada + pepinillos + lechuga + salsa Anauco + 250gr patatas fritas

PESO   <>   alrededor de 2kg

LÍMITE DE TIEMPO   <>   30 minutos

PRECIO   <>   35 euros

PREMIO   <>   hamburguesa gratis, camiseta y foto en el muro de la fama

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Raúl Tizón
Fundador de Nutrición a lo Bestia

 Soy graduado en Farmacia con un Máster en Investigación de Enfermedades Infecciosas. Un friki apasionado de la nutrición y el deporte al que le encanta comer bien y disfrutar de los caprichos que da la vida sin olvidar la salud.

«El veneno está en la dosis»

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Raúl TizónThoora Drea Autor del comentario reciente
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Thoora Drea
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Thoora Drea

Lo mejor de este dia, fue la gente asomándose por detrás tuya para ver el monstruo que te ibas a comer… Y te lo comiste, ya lo creo 🙌🏻

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